¡Increíble lo nuestro!
Filas desde las tres de la mañana, gavilanes vendiendo espacios estas por 15 o 20 mil colones ($35 aproximadamente), carreras y “tarjetazos” para comprar el famoso “kit” de la nueva Ley de Tránsito -que no es nueva, por cierto-, Riteve lleno...
Todo esto por la bendita manía que tenemos los ticos de hacer las cosas el último día, cuando ya no hay tiempo y toca sudar las carreras por ponernos a ley.
Desde el año pasado se aprobó la reforma a la Ley de Tránsito y desde ese momento, los medios informaron sobre las nuevas regulaciones y multas que ésta traía consigo. Pero ¡NO!, “para que quitarle el polarizado si falta mucho para que entre en vigencia”, decían muchos hace unos meses, “¿Riteve?, todavía aguanta”, “¿la licencia?, ¿estará vencida?, ¿dónde está, por cierto?”.
Ahora resulta que el Conavi no sirve, que son muy lentos, que no trabajan bien, que las citas en el banco las dan hasta con un mes de plazo, que patatín y que patatán. No señores, no señoras, ningún Conavi ineficiente, ningún banco lerdo. Los lerdos y lerdas somos nosotros mismos, más tiempo que el que tuvimos en ningún lado, más avisados no podíamos estar de lo que se venía y de cuándo se venía.
Si no fueron responsables porque la Ley era blandengue y “qué pereza renovar la licencia, mejor pago la multa, de por sí, son diez mil pesos”, no vengan a hora a endilgarle las culpas a quienes no la tienen.
Muchas veces critiqué al Conavi por las filas que tocaba hacer, pero lo que pasa hoy no tiene nada que ver con la eficiencia o ineficiencia del Ministerio de Obras Públicas y Transportes, tiene que ver con la irresponsabilidad y la dejazón del tico, tiene que ver con esa bendita cosa de dejarlo todo para el último día, lo mismo que disfrazamos nuestra impuntualidad con el cuentito de la “hora tica”.
Ojalá que este susto y este corre y corre nos sirva de escarmiento para futuras ocasiones… ¡Qué fe!
Filas desde las tres de la mañana, gavilanes vendiendo espacios estas por 15 o 20 mil colones ($35 aproximadamente), carreras y “tarjetazos” para comprar el famoso “kit” de la nueva Ley de Tránsito -que no es nueva, por cierto-, Riteve lleno...
Todo esto por la bendita manía que tenemos los ticos de hacer las cosas el último día, cuando ya no hay tiempo y toca sudar las carreras por ponernos a ley.
Desde el año pasado se aprobó la reforma a la Ley de Tránsito y desde ese momento, los medios informaron sobre las nuevas regulaciones y multas que ésta traía consigo. Pero ¡NO!, “para que quitarle el polarizado si falta mucho para que entre en vigencia”, decían muchos hace unos meses, “¿Riteve?, todavía aguanta”, “¿la licencia?, ¿estará vencida?, ¿dónde está, por cierto?”.
Ahora resulta que el Conavi no sirve, que son muy lentos, que no trabajan bien, que las citas en el banco las dan hasta con un mes de plazo, que patatín y que patatán. No señores, no señoras, ningún Conavi ineficiente, ningún banco lerdo. Los lerdos y lerdas somos nosotros mismos, más tiempo que el que tuvimos en ningún lado, más avisados no podíamos estar de lo que se venía y de cuándo se venía.
Si no fueron responsables porque la Ley era blandengue y “qué pereza renovar la licencia, mejor pago la multa, de por sí, son diez mil pesos”, no vengan a hora a endilgarle las culpas a quienes no la tienen.
Muchas veces critiqué al Conavi por las filas que tocaba hacer, pero lo que pasa hoy no tiene nada que ver con la eficiencia o ineficiencia del Ministerio de Obras Públicas y Transportes, tiene que ver con la irresponsabilidad y la dejazón del tico, tiene que ver con esa bendita cosa de dejarlo todo para el último día, lo mismo que disfrazamos nuestra impuntualidad con el cuentito de la “hora tica”.
Ojalá que este susto y este corre y corre nos sirva de escarmiento para futuras ocasiones… ¡Qué fe!