enero 25, 2011

De restricciones, interlíneas y trenes

Aplaudo, a medias, la decisión del Ministerio de Obras Públicas y Transportes de cambiar los horarios de la restricción de ingreso de vehículos, de acuerdo con su número de placas, al casco central de San José y a circunvalación, pasando de 6 de la mañana a 7 de la noche, a hora y media en la mañana, 6 a 7:30 am y dos horas y media en la tarde-noche 4:30 a 7:00 pm. Lo que he notado en estas primeras semanas es que, parece que las autoridades no calcularon que los conductores se esperarían o calcularían llegar a las zonas de restricción a las 7:30 de la mañana, lo que ha provocado insufribles presas entre esa hora y las 8 de la mañana, que es la hora de entrada a la mayoría de oficinas en las zonas mencionadas.

Lo de la restricción de “todo el día” me parece bien, sin embargo no estoy de acuerdo con que afecte a la flotilla vehicular del estado. Muchas veces, como funcionario público, me tocó escuchar, “no le podemos prestar un vehículo porque los que hay tienen restricción, hasta el carro de los jerarcas está parado porque no puede entrar a San José”.

Ya estábamos acostumbrados a no sacar el carro un día a la semana o a no entrar a San José o pasar por circunvalación el día de restricción, me parece que habría sido más fácil cambiar la regla con los carros del estado. O, si querían probar el ahorro de combustible y la cultura del tico con respecto a ese ahorro cambiando las horas de restricción, habría sido mejor restringir de 6 a 8:30 am en las mañanas y de esa manera ahorrar, realmente, en combustible, en presas y en estrés, bullicio y colerones.

Eternas interlíneas

Nuevamente el Gobierno anuncia la puesta en funcionamiento de las famosas interlíneas, ya eso está como la carretera a Caldera, a San Carlos, como la Platina, es decir, temas eternos, eternos eter… Ya no quiero ni pensar en las fechas de ese supuesto inicio, porque cada vez que parece que sí, luego resulta que no. Ahora son menos las interlíneas que saldrían a operar, esperemos que esta vez sí sea la definitiva o, como dice Les Luthiers, “y sigue… siguiendo”.

Trenes

No todo es malo, ya pronto estará operando el tren a Belén de Heredia y cada vez más cercana se ve la ruta de la oruga metálica a Cartago.

Esa es una muy buena solución para liberar a San José de tantos y tantos buses que tanto contaminan y tantas presas causan. Ya ha sido probado que este tipo de transporte público, no solo beneficia al costarricense de a pie, sino que también gusta. Adelante con trenes, adelante con este tipo de proyectos. Es haciendo como se le cumple al pueblo.