noviembre 12, 2009

¡BASTA YA de violencia contra las mujeres!

Una, dos, cinco, nueve, trece, quince… la cuenta no se detiene, las noticias informan sobre nuevos casos de violencia, de agresiones físicas y psicológicas y de asesinatos en contra de las mujeres que se repiten casi al ritmo del paso de los días.

Qué difícil leer los periódicos y no sentir preocupación por lo que pasa en nuestro país con el tema de la violencia y las agresiones desmedidas en contra de las mujeres.

Es hora de poner un ¡BASTA YA! en este tema, es hora de que todas las partes implicadas en este asunto digan alto, de una vez por todas, a este flagelo.

Vamos por partes. No bastan solo las leyes para poner freno a esta ola de violencia que cada día se hace más grande. No basta con que legisladores y autoridades sigan repitiendo el cuentito ese de que las leyes deben ser más fuertes. ¡Apliquen leyes de verdad, ya estuvo bueno eso de que un hombre acuchille o balee a una mujer hasta matarla y a las pocas horas, mientras velan o sepultan a esta nueva víctima, el fulano se pasea tranquilo por las calles del barrio que sufre la pérdida de una de sus vecinas, con la única obligación de no salir del país y firmar cada quince días! ¡Menudo castigo para un asesino de esa calaña!

Nuestra sociedad, que se presume de pacífica, debe empezar por educar, desde los hogares, a quienes van creciendo como testigos de este flagelo. Lo más importante es lo que se ve en el seno del hogar; si los niños crecen viendo, comiendo y durmiendo al lado de la violencia, es casi un hecho que lo repetirán al paso de los años.

Los medios de comunicación no deben ser simples informadores de estos sucesos. Los medios crean opinión, educan, forman y son el canal más universal que se tiene hoy día para hacer conciencia en las personas. Está bien que informen sobre lo que sucedió en “X” lugar, pero también hay que ir más allá. Hay que analizar el suceso, ver lo que rodea a ese asesinato, presentarle a su audiencia las armas con las que pueden contar para frenar esta ola. No se gana más rating entrevistando al niño que pelaba una naranja y que vio como un hombre, con el machete que le arrebató, asesinó a dos mujeres y agredió a su madre y a su hermano recién nacido. Colegas comunicadores, cumplamos con nuestro papel de formadores y demos más armas para luchar contra la violencia y menos sangre en nuestras notas.

Ustedes, mujeres que podrían ser, que han sido y que hoy siguen siendo agredidas por sus compañeros y familiares, digan NO MÁS a esos agresores. Ustedes no son débiles, ustedes, por su naturaleza de mujer, tienen una fortaleza interna superior a la de los hombres. Desde ese interior, empodérense y díganle a ese agresor HASTA AQUÍ. Ya no más permitir que en sus propias casas viva su potencial asesino, denúncienlo y exijan a las autoridades que no le permitan convertirse en ese asesino que puede acabar con sus vidas o las de sus hijos y terminar firmando cobardemente su asesinato con el suicidio.

No permitamos, todos, que este círculo de violencia se convierta en cotidiano hasta el punto de dejar de alarmarnos por asesinatos y agresiones diarias. Este flagelo no es algo que se tiene que convertir en un tema obligatorio o con espacio fijo en las notas policiales. YA NO MÁS.

De una mujer nacimos, el mismo Dios utilizó a una mujer para enviar a su hijo para salvarnos, con una mujer nos unimos para formar una vida y dar vida a nuestros hijos; sin ellas, los hombres no somos nada. BASTA YA DE AGREDIR A NUESTRAS COMPAÑERAS, NOVIAS, ESPOSAS, MADRES, HERMANAS E HIJAS.

1 comentario:

Unknown dijo...

Me gusta tu grito de ¡Ya Basta! porque es cierto, hay que ponerle un alto a esto.

Sin embargo, cuando una va por la calle y se enfrenta al machismo y a la misoginia que abunda en esta sociedad, se da cuenta de que es difícil ponerle un alto a la violencia sólo con leyes.

Desde el momento en que un aficionado al fútbol le grita "perras", "chapas" o "tetas" al jugador o jugadores que tuvieron un mal desempeño; pasando por las horribles ofensas que le gritan los conductores a las mujeres conductoras que se ven envueltas en un accidente -que mejor no poner aquí- hasta el hecho de que nosotras mismas fomentamos dichas "costumbres", nos quedamos encerrados en una sociedad que permite y acepta como normal la violencia de género.

No mi estimado, la solución no son leyes que nos pongan en el papel de víctima. Faltan muchas generaciones para ver un cambio real.

Mientras en el reverso de los periódicos y en las actividades públicas la mujer siga siendo exhibida como un objeto, es difícil enseñarle a los que vienen que tanto hombres como mujeres son seres humanos, con defectos y virtudes, debilidades y fortalezas, sin hacer esas odiosas diferencias.

Hago mi mea culpa, de paso, sin dejar de aterrarme por la violencia que no se ve: el novio que controla a la novia en su vestir. El otro que la cela hasta el cansancio. El marido que humilla a su esposa delante de los hijos y los amigos. Eso es violencia. Pero es lo que le hemos enseñado a hombres y mujeres que es el "amor".

Sé que sueno poco optimista, pero la realidad es que un tema muy muy muy complicado.