septiembre 13, 2009

In dependencia

Centroamérica está de fiesta, más importante aun, Costa Rica está de fiesta. Hoy hace 188 años, en las cercanías del Palacio de Gobierno de Guatemala, cuando no se hablaba de lenguajes inclusivos y de compañeros y compañeras, ticos y ticas, una mujer, doña Dolores Bedoya logró juntar a los habitantes del pueblo a llenar la plaza para alentar, con música y pólvora, a las autoridades de las provincias de la región para que firmaran la independencia de Centroamérica.
188 años han pasado desde que se firmó, en la Capitanía General de Guatemala, la independencia de Centroamérica, y, con ello, de nuestro país.
Lo que hoy abríamos transmitido en vivo a través de la radio, la televisión y, por supuesto, por internet, con facebook y twitter incluidos, tardó un mes en llegar a oídos de nuestros antecesores en un país en el que no había restricción vehicular, presas por doquier, peajes, platinas irreparables y carreteras dejadas a medio palo.
Carruajes y caballos copaban el paisaje costarricense, un paisaje, aunque oscuro por falta de iluminado público, seguro y lleno de camaradería; no como lo que vivimos hoy en día, con parques más iluminados para buscar una seguridad cada vez más difícil de encontrar.
Aquella Costa Rica no lidiaba con crisis económicas mundiales que nos vuelven dependientes de las subidas y bajadas del mercado internacional. Aquella Costa Rica celebraba a lo grande su independencia… finalmente llevaríamos los ticos las riendas de nuestra tierra.
Hoy esas riendas las llevamos nosotros, es cierto, pero ellas están atadas o otros derroteros, esas riendas dependen del movimiento financiero mundial para estar apretadas u holgadas, hoy, independientes, dependemos de los precios internacionales del petróleo para fijar precios en combustibles, electricidad y demás familiares.
Hoy independientes, dependemos de un cuerpo policial, cada vez más extraño y filtrado de corrupción, para poder caminar seguros por las calles de nuestro país.
Hoy, independientes, dependemos de un milagro para que la operación que me programaron en la Caja no coincida con el aniversario de mi muerte, o para que ocurra un milagro y me gane la lotería para poder pagar consulta privada, donde quien da poder es el dinero, plástico por supuesto y manejado por bancos internacionales.
Hoy independientes, ocupamos que un helicóptero se caiga para descubrir que no eran fotografías lo que se tomaban en ese vuelo, y que terminamos pidiendo ayuda extranjera para encontrar la droga que hizo que la nave sucumbiera por el peso. La Costa Rica de hoy está cada vez más en boca del mundo porque día con día son más grandes los decomisos de droga que se hacen en nuestros puertos o montañas.
Pero muy por encima de eso, debemos sentirnos orgullosos de que 188 años después de la declaratoria de independencia, en nuestro país, la educación es gratuita y obligatoria; que no hay que recorrer muchos kilómetros para encontrarnos con una escuela o un colegio públicos, que tenemos Universidades estatales de prestigio y Universidades privadas cada vez más especializadas. Que hoy podemos elegir libremente en qué escuela o colegio matricularemos a nuestros hijos y que ellos, libremente, escogerán sus carreras sin tener que cumplir ningún tipo de servicio militar.
Hoy, por esa independencia, podemos caminar libremente de un lado a otro sin que nos limiten el tránsito por los 52 mil kilómetros cuadrados de territorio costarricense.
Así como lo hago yo, cualquier costarricense es libre de expresar su pensamiento sin estar sometido a ningún tipo de censura más que la de no calumniar o hacer falsas acusaciones en contra de cualquier ciudadano.
En nuestro país no hay organizaciones del tamaño de las Maras Salvatruchas centroamericanas, o carteles de droga u organizaciones paramilitares o de carácter extorsivo. En esto, sin embargo, debemos realizar esfuerzos para evitar repetir esas realidades en Costa Rica.
Debemos estar orgullosos de que nuestro país es parte de la historia democrática del mundo gracias al premio Nobel otorgado, en su primera administración, al presidente Arias Sánchez. Tanto peso democrático tenemos hoy día, que gobiernos extranjeros acuden a Costa Rica como mediador en conflictos de índole político como en el caso de Honduras.
Las calles que hoy en la noche y mañana 15 de septiembre, serán el escenario para que miles de estudiantes desfilen conmemorando esta fecha son las mismas que desde hace 61 años no ven pasar por ellas un solo soldado militar armado. Nuestro ejército está conformado por estudiantes, que en su hombro portan nuestro pabellón nacional y los tambores y redoblantes anuncian fiesta y no guerras.
Es por esto, que hoy libremente podemos gritar y celebrar nuestra independencia a ritmo de nuestros himnos y exaltando nuestras costumbres, vestidos como nuestros campesinos y recordando la Costa Rica de antaño.
¡Que viva nuestra independencia! ¡Que viva nuestra Costa Rica!

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