Un año que finaliza, la primera década del nuevo siglo llega a su fin. Muchas cosas han pasado, eventos importantes, decisiones acertadas, decisiones desacertadas, en fin, muchas cosas en diez años, muchas cosas en un año.
Tradicionalmente hacemos una autoevaluación de cómo ha sido el año que dejamos atrás y hacemos proyecciones y “promesas” para el año venidero.
No voy a escribir de mis aciertos y desaciertos de este 2010 que finaliza, ni escribiré de promesas que, siendo un poco optimistas, se cumplirán apenas una cuarta parte. Digamos que mi lista de deseos y anhelos van más por lo que sucede en nuestro país.
Mi lista empieza por el conflicto fronterizo que ha causado la mente reducida del presidente Daniel Ortega. Un conflicto que trae consecuencias que imagino no han sido valoradas por Ortega, como la terrible xenofobia que se ha incrementado en ambas direcciones y que, de seguir el presidente vecino con sus ideas “conquistadoras”, tomará dimensiones inmanejables. Ortega debería pensar en su compatriotas que viven y trabajan en nuestro país, debería pensar en el daño irreparable que está causando a la relación de convivencia que hay entre ambos países y que no puede ser evitada. Esto no es como un mal vecino que uno ruega a Dios para que se vaya del barrio y problema soluto. No, en esto no hay salida, ninguno de nosotros, ticos y nicaragüenses, podemos cambiarnos de barrio, seguiremos viviendo al lado y seguiremos teniendo contacto directo. Mi deseo es que por fin Ortega siente cabeza y desista de esas ideas locas.
Un par de cosas a nivel interno. Un puente sobre el Virilla completamente arreglado, sin platinas y sin presas. Una concesión para las interlíneas de autobuses que permitan liberar a la capital de tantas presas y tantos buses en calles colapsadas por el tráfico. Reparaciones definitivas y responsables para los cientos de puentes colapsados a nivel nacional. Carreteras arregladas y señalizadas para evitar tanto accidente mortal en carreteras. Más programas como Avancemos o Fonabe para sacar definitivamente a los niños y niñas de los trabajos y devolverlos a las aulas escolares que es donde realmente deben estar.
Hay muchas más cosas que podría enlistar, pero esto se haría muy extenso e imagino que muy pocos terminarán de leer, así que solo los menciono “por encimita”. Educación, empleos, salarios, delincuencia, impuestos, justicia, leyes justas para los más necesitados… … …
Mi lista de deseos finaliza con el pedido infaltable de que el próximo año sea mejor que este que se va, que dentro de un año estemos haciendo una evaluación positiva del año que se va.
Felices fiestas de parte de un Grinch jubilado.
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